
Me es imposible entender la identidad psico-física spinoziana si para explicar el mundo que nos rodea nos basamos en la intuición y para explicar una emoción nos basamos en la experimentación. Es, por tanto, poco verosímil que mi yo sea sólo pensamiento o sólo experiencias. Sin embargo, no estoy en disposición de asegurar que sea una suma de ambos, no puedo jugarme la vida en decir que mi cuerpo y mi mente caminan al unísono, porque si así fuera sería indubitable que me pudiera mirar en el espejo y sentir algo, y al mismo tiempo cerrar los ojos, pensar en aquella persona y que mi cuerpo reaccione. ¿Soy por tanto uno, o soy dos diferentes?
Si cuerpo y alma van juntos, ¿por qué puedo abstraerme del mundo tan sólo cerrando los ojos? ¿Qué papel tiene la alienación en mi vida? Quizá necesitemos aislaros, desposeernos, para poder descubrir quiénes somos, pero entonces no podría ser posible que la física amase tanto a la psicología como el alemán aseguraba. Está claro que en mí no puede haber dos cosas diferentes, pues sería estúpido dar un nombre a la adición de algo; pero tampoco puedo afirmar que soy una simple cosa. ¿Qué soy entonces? Puede ser que Berkeley tuviese razón cuando decía que el mundo no es más que lo que percibimos, pero, ¿dónde están los sentimientos? ¿Hay dos tipos de amor, uno físico y otro psíquico? Si no teníamos poco con la polémica physis-nomos, bienvenidos a la dualidad physis-psyché.
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